
En el motorsport, como en todos los deportes, existe un buen nivel de respeto por las reglas de juego en términos generales, eso que los amantes del inglés llaman fair play. Sin embargo, en “todos lados cuecen habas”. Como en todos los ámbitos de la vida, hay pilotos que desfogan sus frustraciones y conflictos personales en lo que hacen. Quizás esto no se vea tanto en la Fórmula 1 y en campeonatos más punteros porque el peso organizativo es muy fuerte, ya que vemos sólo lo que quieren que veamos o porque ahí los pilotos suelen ser más profesionales y/o estar más “atados en corto”. Pero en las copas monomarca y campeonatos “menores” estas actitudes antideportivas ocurren más de lo deseado, principalmente por ser campeonatos de aprendizaje donde además hay mucha igualdad mecánica, mucho cuerpo a cuerpo con pilotos que aún no dominan ni sus monturas ni la gestión de los aspectos psicológicos de la competición.
También en simracing hay pilotos que, antes de huir con la tecla Escape, desfogan sus miserias corriendo de forma sucia o sin el debido control, que son excesivamente agresivos o que se dedican a perjudicar intencionadamente en pista a otros pilotos, intentando encontrar por ahí la falsa sensación de satisfacción que han sido incapaces de encontrar por si mismos haciendo las cosas bien. En este sentido, ambas disciplinas comparten los mismo problemas. Y es así porque en ambas los protagonistas son personas, y son en muchos casos sus frustraciones las que se esconden detrás de todos esos comportamientos. Frustración que en la mayoría de ocasiones es consecuencia última de un déficit en la planificación y gestión de las carreras. En ambos casos, real y virtual, el principal recurso para contrarrestar esto es la aplicación de las normas y la consecuente penalización al infractor. Pero queremos hacer hincapié en que el trabajo individual de cada piloto, su reflexión sincera sobre lo que está haciendo, es la clave para minimizar estos problemas.
Superarse a uno mismo como clave
Cuando lleguemos a un circuito y nos concentremos en superar a nuestro primer rival (que no es otro que nosotros mismos) obtendremos siempre un avance en nuestra capacidad de pilotaje que nos llevará a seguir mejorando. Creerse el mejor siempre nos venda los ojos a todas las posibilidades de mejora que tenemos por explotar en nosotros mismos. Eso al final acaba bloqueándonos ante la progresión de los demás rivales. Si sólo pilotamos con el objetivo de ganar al resto de rivales, tarde o temprano caeremos en el error de no avanzar en nuestro pilotaje porque siempre habrá algún piloto que estará superándose a si mismo, y nosotros nos habremos bloqueado en mejorar lo que conocíamos de él antes de salir a pista sin contemplar su posibilidad de evolución, y eso nos hará pausar o retroceder nuestra progresión.
En simracing es habitual ver en muchos campeonatos cómo los pilotos usan la tecla Escape con demasiada ligereza. A poco que las cosas no vayan como se desea, ese recurso es “¡fantástico!”: nos desconectamos y se acaba el problema que nos afrenta. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Como bien dice Joaquín Capsi, piloto profesional y administrador del campeonato Cracs.net: “Abandonar una carrera es sólo un acto de escondernos avergonzados y frustrados con nosotros mismos. Además, haciéndolo no aprovechamos la oportunidad de seguir aprendiendo y mejorando en el mejor medio que no es otro que en plena competición.” Capsi nos comenta esta idea añadiendo: “En competición todos hemos oído que el segundo es el primero de los últimos. Tomar esa frase al pie de la letra como objetivo único de éxito es un error. El día que el resto de rivales no tengan capacidad de mejora desaparecerá el calificativo de competición en este deporte. Hay que saber ser segundo, siempre y cuando aceptemos que ese hecho debemos aprovecharlo para verlo como uno de los mejores motivos por el que estamos ahí: seguir luchando para mejorar, ya que nos han demostrado que es posible ser mas rápido, y verlo como algo positivo que hace que la competición siga viva”. Y por último, remata: “El piloto que realmente ama la competición es el que quiere ser vencido en algún momento para tener un objetivo que le motive a superarse a si mismo.”
Valores y disciplina en el simracing
En el campeonato de simracing cracs.net, dar a la tecla Escape para salirse de una sala en plena carrera está penalizado. El valor de afrontar las carreras con limpieza, seriedad y deportividad se premia, porque la actitud de saber adaptarte a las circunstancias tiene su peso. Cuando amas este deporte tu primera opción no puede ser irte a hacer otra cosa en plena carrera, como mínimo te quedas y desde boxes reflexionas sobre lo que te ha ocurrido. Ser rápido y lograr buenos puestos es importante, pero no puede ni debe ser lo único que cuenta. Igual que tienes que entrenar una trazada o probar diferentes presiones para buscar unas décimas, también debes aprender a gestionar tus nervios y tener siempre presente que no estás solo, que estás practicando una modalidad deportiva, por lo que hay muchos factores que no dependen sólo de ti. Competición y rivalidad, sí, pero también disciplina y sentido de la honestidad y de los valores que inspiran cualquier deporte. Y el simracing es motorsport por todos los costados. Hay gente que olvida esto y también, y no menos importante, que el fin último de todo lo que hacemos en la vida es para enriquecernos y disfrutar cargándonos de experiencias y valores positivos. Si el simracing no te aporta en conjunto eso, sino mal rollo y una obsesión “enfermiza” por triunfar a toda costa, quizás deberías ir pensando en buscar otra actividad o mejorar aprendiendo a cambiar tu enfoque. Nos apunta en ese sentido Julián Rodríguez, piloto de Ibérica Racing Team, que “Para evitar frustraciones innecesarias, es importante marcarse objetivos que dependan exclusivamente de ti, como puede ser dedicar un poco más de tiempo a los entrenamientos, ser unas décimas más rápido en determinados sectores o gestionar mejor el desgaste de los neumáticos. Si tus metas son únicamente ganar carreras o campeonatos es más fácil caer en la frustración incluso dando lo mejor de ti, puesto que hay variables externas que no puedes controlar como el nivel de tus rivales, algunos accidentes e incluso problemas informáticos.”
Aprender de los errores
Álvaro Fontes: “Busca siempre una lectura positiva de los problemas, analiza con calma qué pasó, o qué pude hacer que no hice, porque es la forma de aprender de los errores y de encontrar soluciones. Si no fuiste el causante de un problema y no estaba en tu mano evitarlo, ¿por qué cargarte con un peso de frustración que no te pertenece y que nada bueno te va a aportar?
Julián Rodríguez, de IRT: “Intenta aprender de todas las carreras, especialmente en las que el resultado no fue positivo. Si no has ido lo rápido que esperabas, analiza qué haces distinto a los que ocuparon las primeras posiciones (trazadas, marchas en las curvas, puntos de frenada, ...). Si tuviste un accidente, incluso aunque no fuera tu culpa, observa si podrías haber hecho algo distinto para evitarlo. Con este planteamiento conseguirás sacar algo positivo de cada carrera, ayudándote a mejorar en las siguientes.
Joaquín Capsi: “Cuando un piloto sale a pista y trabaja para comprender el coche y sabe leer el asfalto y la situación del entreno o carrera, es cuando consigue exprimir su capacidad y la del coche al 100%, y entonces los resultados llegan solos. Pensar que es frustrante no ganar nunca una carrera en competición es un error. Ganarlas siempre es mas frustrante porque eso indica que ha desaparecido la competición porque todos los rivales han llegado a un limite.”
Excusas y motivación
Las carambolas fatales y la mala suerte existen, sin duda, pero es muy habitual buscar excusas externas de lo que en realidad depende de nosotros. Nos comenta aquí Joaquín Capsi que “Esconder nuestro mal trabajo en competición con la excusa fácil de la inferioridad de nuestro coche, setup, …, sólo frena nuestra capacidad de mejora. Para ser mejor piloto siempre necesitamos de rivales que estén delante nuestro, pues es la motivación para superarnos y llegar hasta donde ellos están.” Y continúa... “Como con cualquier trabajo o actividad en la vida, la competición hay que saber amarla y disfrutarla. Cuando esa lucha por ser mejores cada día sea nuestro objetivo sin olvidarnos de disfrutar con lo que hacemos, saldremos siempre del circuito deseando volver para ver hasta dónde somos capaces de mejorar, estemos cerca o lejos del límite, pues si el límite deja de alejarse entonces dejaremos de disfrutar y, por tanto, de mejorar.” Son sin duda lecciones maestras de alguien con mucha experiencia en el mundo del motor, y de un piloto y coach de pilotos con una muy extensa experiencia en simracing y formación con simuladores. Nos apunta Álvaro Fontes algo también muy valioso: “Cuando has hecho todo lo que estaba en tu mano, cuando lo has dado todo, las malas experiencias y dificultades se afrontan con un espíritu más constructivo que también evita que la frustración aparezca. Debes tener presente que al ser un deporte, hay factores que no depende de ti. El deporte es así. Cuanto antes te lo graves a fuego, menos problemas tendrás para salir de los sinsabores.”
“Cuando salimos a la pista debemos concentrarnos en sentir el coche, en no superar nuestro limite ni el del coche constantemente y en concentrarnos en hacer que cada acción de pilotaje sea el reflejo de nuestra capacidad de exprimir en ese momento lo que tenemos en nuestras manos. Todo ello sin obcecarnos en los demás, ni en sus récords o cronos. Sólo así, sin darnos cuenta, nos encontraremos con que victoria es nuestra.” (Joaquín Capsi, Piloto y Admin. de Cracs.net)
Complejidad y compromiso
El mundo del motor-sport es muy complejo, y lo es principalmente porque lo que lo sostiene son empresas e intereses económicos muy poderosos. La Automoción y el motorsport como principal escaparate de ésta, generan unas sinergias empresariales que trascienden lo puramente automovilístico y deportivo, que son además transversales a otros muchos sectores económicos, razones por las que los movimientos, estrategias y tensiones presentes conforman un mundo en el que no es fácil entrar y moverse, y menos aún mantenerse. Salvando las lógicas diferencias entre realidad y competición virtual, también esta última tiene sus grados de dificultad en muchos aspectos y muchas similitudes en la parte psicológica del piloto si se asume la disciplina con compromiso y seriedad. ¿Tiene un aficionado al simracing conciencia real de dónde se está metiendo cuando decide competir? Pues lamentablemente y en la mayoría de los casos no, y es ahí donde podría estar el principal problema que genera las actitudes y frustraciones de las que hablamos. Ser piloto virtual lleva implícito un esfuerzo que quizás no todos los pilotos han valorado en su justa medida, o que no están dispuestos a sumir, pero si no se asume, tarde o temprano llegarán las frustraciones, los abandonos puntuales y el abandono definitivo de la práctica. Obviamente, esto no debe desanimar al aficionado que empieza, al final todo depende del grado de implicación y objetivos que uno decida tomar, pero es necesario que cada uno marque con claridad el camino para que si las cosas no salen como pensabas, que al menos tenga claro el por qué y puedas así reaccionar y tener una actitud en positivo.
Gestión de expectativas
En la competición convencional como en la virtual intervienen muchos factores. En cada una de ellas llegados a ciertos niveles su grado de complejidad puede ser ciertamente alto, pero desde los niveles más básicos hasta los más altos, el piloto debe gestionar sus límites y saber sacar aportes positivos de lo que hace, de otro modo no logrará dar consistencia a su proyecto ni disfrutar en ese proceso.
Aunque en 2016 clasificamos en otro artículo de simracingcoach a los pilotos, en este contexto podríamos simplificar diciendo que sólo hay dos tipos: los pilotos que usan la tecla Escape ─entendiendo el símil─ y los que no. Hay pilotos que van a competir con un sentimiento de que se lo juegan todo a una sola carta, y son estos los que normalmente terminan muy frustrados, escapándose con ayuda de la tecla cuando las cosas no salen bien. Pero si asumimos que esto es un disciplina deportiva, en la que hay muchos factores que no dependen de nosotros, quizás la forma de encajar las situaciones adversas podría más constructiva. Por contra, el piloto que habitualmente no usa el Escape, no llega a la carrera con esa ansiedad, principalmente porque parte de sus objetivos al afrontarla ya están cumplidos. Él ha sabido disfrutar de todas las fases previas, ha entrenado y preparado concienzudamente la carrera, se ha sentido bien en ese proceso previo de entrenamientos y adaptación, ha disfrutado y ha sabido buscarle con paciencia los segundos al coche y al circuito. Para él, la carrera es pues el colofón de un trabajo previo. Es muy importante, sí, pues ahí se mide todo o parte del trabajo realizado, pero no lo único importante. Para lograr que ese proceso sea adecuado y dé frutos, hay que invertir tiempo y realizar ciertas renuncias, porque nada bueno sale solo. Si esto no ocurre, nos topamos con lo que muchos pilotos hacen: improvisar. Pretenden ejecutar una actividad que no es sencilla como si lo fuera, y eso lleva al fracaso. Ese “escaparse” como recurso recurrente de huida, de mandar al carajo todo en un calentón, lleva más pronto que tarde a la frustración, y tiene que ver con un mal enfoque, con una mala planificación, con no haber sido capaz de comprender que ser piloto de competición no consiste sólo en ponerse unos guantes y llevar un volante. Nos apunta Álvaro Fontes: “Competir es deporte, el mundo del motorsport es deporte, y como tal los pilotos que participamos en esto, como profesionales o aficionados, como pilotos convencionales o virtuales, antes de nada debemos buscar disfrutar con lo que hacemos. Si lo que haces te enriquece, la frustración tendrá más problemas para presentarse y quedarse. Las claves del éxito están en entender bien qué haces. Prepárate, motívate consiguiendo retos y da todo de ti. ¡Disfruta! Esa es la primera carrera que debes ganar. Haciendo eso y con esa actitud, la frustración tocará en otras puertas, pero no en la tuya.”
El desafío del piloto virtual
Los pilotos tradicionales, salvo algunas excepciones, comienzan sus carreras profesionales a muy temprana edad, y su formación es tutelada u orientada para aprender todos los detalles de la competición. Por contra, el piloto virtual en la inmensa mayoría de los casos ni parte del mismo punto ni cuenta con ese bagaje que dan los años de experiencia empezando desde abajo. Sin embargo, a determinados niveles y guardando ciertas diferencias, ambos se enfrentan a los mismos factores adversos y retos inherentes a la competición. Los puntos de partida son distintos, pero los objetivos de ambos pilotos presentan muchas similitudes. Uno de los primeros problemas que afrontan piloto convencional y virtual es ajustar su planificación de competición con su vida laboral y familiar. Salvando las distancias, ambos tienen los mismos problemas. Excepto el caso de los pilotos contratados por una escudería, en cuyo caso su dedicación es (o suele ser) plena, realizar ese ajuste implica para ambos perfiles sacrificios y renuncias personales, si bien hay un ligero matiz: un simracer de 45 años, aficionado, lo tiene más difícil para explicar y convencer a su entorno de lo que hace, sobre todo cuando los objetivos y resultados no son tan palpables, y en la mayoría de los casos no lo son. Muchos simracers lo practican como una afición a la que le dedican, eso sí, mucho tiempo y esfuerzo, y ahí se presenta una potencial contradicción, porque el reto y sacrificio es en ocasiones muy alto y, sin embargo, no hay objetivos y resultados materiales concretos que desde fuera justifiquen tanto esfuerzo. Esto requiere necesariamente de un contrapeso: que el disfrute y la carga de sensaciones positivas de esa práctica sean máximos, porque de otra manera el castillo terminará cayendo y la frustración o el final abandono asomando.
Planificación y compromiso
Cuando un piloto virtual apasionado por el mundo del motor decide desarrollar esta disciplina afrontando una temporada en algún campeonato de simracing, además de invertir un cierto dinero para equiparse (PC, cockpit, volante, ...,) necesita planificarse para contar con el tiempo que esto requiere, pues ha de encajar esa actividad en su agenda. Claro que se puede competir sin esta planificación en muchos simuladores y campeonatos de simracing, pero los que organizan competiciones con una clara vocación de simulación con mayúsculas, de hacer las cosas bien y con rigor, cuentan con regulaciones que limitan o impiden en cierta medida esas improvisación, por lo que ahí o estás en lo que estás o terminas pagándolo. Por tanto, un piloto además de equiparse correctamente, debe planificarse para tener los tiempos de entrenamientos necesarios. Su grado de implicación marcará en gran medida sus avances y resultados, y lo único que debe evitar es plantearse objetivos desproporcionados a esa planificación, porque eso sólo le llevará a la frustración.