
El último escalón
Nos encontramos ante el último escalón de la simulación, el “tope de gama” de cualquiera que se precie a desafiar los límites de la realidad y las sensaciones, y es que hablar de sistemas de movimiento es ya decir mucho, no sólo por su complejidad y amplio abanico de posibilidades, sino también por la gran inversión que conlleva este añadido.
Estos “Gadgets” son uno de los complementos más caros que se pueden añadir a nuestro simulador y gozan de una gran popularidad en la red debido a la espectacularidad de los videos que protagonizan. Pero no todo son halagos para estos sistemas, no siempre estarán justificadas las grandes sumas de dinero que cuestan y no tendrán un mínimo de calidad en comparación a su coste. Su uso exclusivo por parte de una minoría en busca de las mejores sensaciones hacen que las empresas que los comercializan impongan unos precios desorbitados.
Pero este periférico de grandes sensaciones atrae cada vez a más adeptos al simracing que quieren mejorar e implementar a sus simuladores componentes que añadan realismo y les permitan sentir cada una de las inercias de un coche. A su vez, numerosas empresas en todo el mundo presentan sus más variopintos sistemas, que en mayor o menor medida aportarán a nuestro simulador ese “extra” de sensaciones que nos harán terminar de conectar con el coche y sumergirnos en la carrera.
¿CÓMO FUNCIONAN?
Todos los sistemas de movimiento se basan en el mismo funcionamiento, un software en un ordenador se encarga de la extracción de diferentes parámetros de la telemetría de los juegos de simulación. Este programa a su vez interpreta los resultados asignándolos a unos ejes que representan la posición espacial de la cabina del vehículo y sus parámetros de aceleración.
Una vez calculado el movimiento del juego, la información quedará registrada en el eje correspondiente del software, esto a su vez será enviado mediante paquetes de información al driver motor, que mediante una placa controladora registrará y reproducirá cada una de las posiciones dictadas por los ejes anteriormente mencionados, dando así lugar al movimiento. Podríamos decir que el software actúa de intermediario entre la información extraída del juego y del driver motor que se encargara de reproducir los movimientos físicamente.
Este procedimiento se repite varios ciclos por segundo en cada uno de los ejes que tenga el simulador, dando como resultado una serie de movimientos o posiciones concretas en la cabina según las aceleraciones, desaceleraciones o según como giremos el volante en el juego.
En cuanto al software existen diferentes sistemas de extracción de telemetría, algunos de pago como Sim Commander de la empresa SimXperience y otros gratuitos pero más complejos como Sim Tools o X-Sim.
¿CÓMO SE SIENTE?
Una de las preguntas que os haréis muchos es si merece la pena la inversión y si realmente se siente realista.
Bajo mi punto de vista, hay una serie de prioridades a la hora de ganar en inmersión en un cockpit: A parte de tener un cockpit estable y ajustable, con su volante y pedalera, diríamos que un casco de realidad virtual es esencial para sentirte dentro del coche, luego iríamos a un buen sistema de vibración en el asiento (bodyshakers) para notar bien las revoluciones del motor, baches, pianos, etc.., y por último, entraría el sistema de movimiento para darnos más información acerca de las fuerzas G que se producen en el vehículo.
¿Y QUÉ SE SIENTE CON UN SISTEMA DE MOVIMIENTO?
Partiendo de la base de una buena configuración de software que emule perfectamente las reacciones del coche y sin apenas lag, la sensación es impresionante. Pero hay que tener en cuenta una serie de detalles:
El uso de los nuevos cascos de realidad virtual hacen que un sistema de movimiento sea aún más inmersivo que antes cuando se usaban 1 o 3 pantallas, ya que, al no ver el entorno de alrededor del cockpit, te sientes dentro del coche y no pierdes la concentración, aparte de que tu cerebro se olvida de que está en una sala estática.
Los movimientos de los actuadores/motores se recomiendan que sean rápidos pero con no demasiado recorrido, de esa manera será más cómodo conducir y evitaremos movimientos exagerados que puedan interferir en nuestros inputs con las manos y pies.
Muy importante, colocar un arnés de seguridad anclado en un punto fijo por la parte de atrás del cockpit para que al frenar o girar a un lado u otro, nos tense levemente el tronco superior. De esta manera, sentiremos algo parecido de lo que ocurre en un coche real, clavarte en el arnés al frenar. Esto da un realismo impresionante que al cerebro le encanta.
Hay que recalcar que con un sistema de movimiento nunca conseguiremos las mismas fuerzas G reales (inercias) de un coche de competición, pero aún así, la experiencia al conducir, siguiendo las pautas anteriores, es excelente.
¿SERÉ MAS RÁPIDO?
Pues seguramente no, pero aunque este tipo de sistemas no esté estrechamente relacionado con la capacidad del piloto de mejorar sus tiempos, sí que juega un papel a nivel psicológico puesto que un piloto que se siente cómodo y cree estar sintiendo el coche con todos sus movimientos es un piloto más concentrado e implicado en la carrera.
En la simulación de conducción, todos hemos visto a jóvenes que con un monitor de 19”, una mesa y silla de ordenador, pedales y volante económicos, han hecho verdaderos tiempazos en algunas combinaciones de coches/circuitos. Pero como no todos somos “Aliens” en esto de la simulación, a algunos nos hacen falta notar los efectos del vehículo de una manera más realista para así poder reaccionar correctamente ante ellos.
De esa manera, consigues estar más conectado con el coche, anticiparte a movimientos incontrolados, y en definitiva, a entenderlo mejor y por consiguiente, la mejora en la conducción se hace palpable, dentro de los límites del piloto.
Así que, se puede afirmar que con este tipo de sistemas, unido a unos cascos de realidad virtual, sistema de vibración y accesorios como volantes y pedaleras de calidad, un simracer puede llegar antes a su límite máximo de pilotaje.